viernes, 11 de julio de 2014

Haunting Ground

Habían pasado tres días desde la última vez que la vi.
Sharon solía recorrer el campo en busca de bayas y bellas flores que hacían juego con la pureza de sus ojos, iba corriendo por una pequeña colina con el relieve mas perfecto que jamás haya visto, en la plenitud de cada tarde. Siempre salía a por ellas y ese día debía traer, además, unas hojas de una planta medicinal para su abuela, no sé cual será, poco importa, pero la vieja las necesitaba para una infección supongo, ya que trabajaba mucho en su huerta, al ser tuerta no es de extrañarse si se hiere con alguna herramienta.
Yo soy un tonto, pero me formé de esta manera, no es que no tenga capacidad de relacionarme con su familia, simplemente, me gusta estar solo con las cosas que considero hermosas en este mundo, que cada vez es arrasado más y más por las maquinarias de los burgueses. Me gustaba ella, mucho, más que el espacio que se formaba entre dos árboles en la zona más verde de la entrada al bosque, no entraba en él porque no quería perturbar su naturaleza con mi imperfecta presencia, lo admiraba a lo lejos. Esta, quizás, estúpida respetuosidad por la vida verde me impidió en un principio a que me adentrara en su virgen profundidad a buscar a Sharon, la chica de los ojos azules, del cabello de rayos del febo y recolectora de colores. Decidí salir de mi casa, para empezar, ésta vez debía encontrarla, tenemos un lazo insoslayable. Naturalmente, caí en la morada donde solía dormir cuando bajaba la temperatura a un nivel molesto y tembloroso, la casa de sus padres, o al menos, la casa de su madre, ya que su figura paterna la abandonó cuando tenía 4 años. Ella no quería hablar de él, nunca, decían que tenía otra familia en los pueblos de la Alta Simoé, pero sé bien que por la fecha que datan su abandono, hubo una gran perdida humana en la caravana, atacada por los Boris que salían de plena invernación. Cuando el hambre es terrible, produce actos terribles, es la ley para todo ser vivo y así se subsistía. Habrá terminado en algún estómago, luego digerido y al menos, regresó a la tierra, por eso le decía a Sharon, cuando salía el tema de su padre a parlar, que él siempre estaba cuidando de ella, no era por defenderlo, como ella acusaba.
Cruzando por charcos de agua estancada, llegué a lo de su madre, repugnándome por dentro, la dejadez es horrorosa para mí, es peor que estar muerto, porque es como estarlo conscientemente, y eso significa no apreciar la vida que tenemos. Coloqué mi mano sobre la ventana y con la derecha toqué los golpes característicos de una visita, rápidamente, la triste e impotente señora abrió la puerta, me dejó pasar. Sabía de mi incomodidad, pero el tema era otro, de tal forma que no me dio pie para comenzar a preguntarle del paradero de mi querida amapola. Un sinfín de palabras que parecían una tormenta giraban en torno a mí, más aun, las acusaciones se  tornaban más claras, es una madre desesperada, era entendible, pero debía dejar de hacer hincapié en las fallas de mi vida. ¿Por qué depositaba toda la culpa en mí?, ¿Acaso no ve que también estoy sufriendo?, que no esté histérico no significa que no me afecte la ausencia de la que me acusan, de todas formas, me esperaba algo similar, siempre buscando la quinta pata al gato, diría el Fogg-der del pueblo. Me levante y seguí el camino que me llevara hacia ella. No quería entrar al bosque. No aún. No soy un tipo tosco, no iba a lanzarme a la boca del Singker sin antes saber y angustiarme un poco más.
Caminé diez minutos en sentido al norte, tiempo suficiente como para ser insultado y ser objetivo de varias rocas. No les simpatizaba mucho, no era como ellos, entonces, no era para menos, siempre pensé que un día despertaría con la cubierta de la casa ardiendo y las salidas selladas. El rechazo es cruel, cuanta indiferencia, victimas de su propia ignorancia, podrán matarme, pero nunca me uniré a sus orgías y devastadores festines en la plaza de piedra, muchas veces morían por su propia inmundicia. Creo que la última roca me tonteó un poco, pero recuerdo haber sangrado por el garnac superior, sí, sin lugar a dudas.
Debía subir la colina o entrarme en el bosque. Defendí mi cobardía al sentir que ella no tendría que estar en la gran arboleda oscura y mortuosa, claro, todo era fuera de lo común, por lo tanto ese trayecto no tendría, bajo ninguna circunstancia que ser normal, algo se cruzaría.
Oh que magnífica fue mi madre, creadora de toda vida, justiciera, una nueva piedra me impacto otra vez en el garnac, por lo que perdí la estabilidad un momento, suficiente como para que los que me detestaban y querían quitarme la vida, se acercaran, al menos lo suficiente como para tener poco margen de error con sus lanzamientos, que poco a poco dejaban de ser rocas y se comenzó a tornar en una leve lluvia de elementos punzantes, cortes en mi mano izquierda, golpes en la derecha y un conjunto de distintos dolores en mi espalda no paraban de enviarme la señales de dolor, ¿Qué podía decirles? Las aceptaba. La cúspide de mis sensaciones ocurrió al minuto, cuando algo arrancó uno de mis dedos, el índice. Era un boris pequeño, con cara inocente, y eso que los boris eran horrendos a la luz, ese rostro era como una montaña de excremento con ojos y aliento frío. Grité de dolor, pero no me escuché, mi sonido fue opacado y silenciado por el de aquellos que estaban detrás mío, ellos si estaban sufriendo mas perdidas corporales. Oh, que gran manada de boris se abalanzó sobre ellos, los había de lomo plateado, los de garras más grandes y los pálidos que salían cada 2 años. Alcé mi cuerpo, aceleré con todo lo que pude mi corazón, corrí y corrí hacia el otro lado de la colina, mientras el mismísimo cielo se teñía de rojo. Calculo que todos habrán muerto. Caí un par de veces, tenia múltiples heridas, cada golpe repentino era peor, el suelo era duro y las rocas que ya no volaban hacia mí, sino que yo me estrellaba contra ellas, también.
En algún momento logré llegar a la huerta, abrí los ojos y una anciana me hablaba en lengua Cohm y con un tono forzadamente alto. Claramente vi como había roto parte de una planta, fue un momento raro, porque no sabía que yo estaba más triste y furioso que ella por el machaque de los verdes claros, que aún tenían agua por absorber y un numero incalculable de alimento para fabricarse. No me dejó pronunciar ni una palabra, solo se irguió y mirando hacia el sur, dijo:
                           -ella está aquí y allá, está en todas partes, en la tierra donde estás postrado, en el aire que estas respirando y allí donde descansaran tus restos el día de mañana. Podrás ir al bosque cuanto desees pero solo encontraras un recipiente vacío todas las veces. Sigue cuidándola como siempre lo has hecho, veo que ya estas hidratándola.


Por unos segundos olvidé todos mis pensamientos y prejuicios, solo quería estar con ella una vez más, no quería despedirme prematuramente del mundo pero poco a poco, lagrima a lagrima, iba uniéndome a ella, deberá perdonarme que me falta una extremidad pero pronto estaré enteramente en cuerpo y alma para fundirme a su lado.

jueves, 10 de julio de 2014

Tal creación murió.

Estoy cansado de toda esta mierda
estoy podrido de ver sus caras y alergias
estoy exhausto de la mera proposición de la vida
estoy agotado por las dudas de la escencia
estoy frustrado por la impotencia de la ciencia
estoy mareado de la falsa indulgencia

vivo apretado por la sociedad que obliga
vivo rechazado por mis pensamientos egoístas
vivo enajenado por la visión caótica
vivo discriminado por no estar en su jauría

muero feliz porque imagino mi vida
muero triste porque aún él los ilumina
muero satisfecho de querer llegar a la cima
muero sentado esperando que despierten

muero asfixiado porque se que no lo lo harán.

Como el café

Soplo el calor del vertido negro líquidoSe funde en mi el ostentoso caféico oscuro
Su entidad promueve respeto miedo asombro

Placer certero cínico melancólico

Quema puro amargo espumoso 

Azucarado pecaminoso lujurioso
Negro, negro negro
Tibio, oculto, muerto
Negro, reflejo amarronado
Muerto, vacío templado
Seco, recipiente emancipado
Tibio, sentido corporal
Negro, vaivén existencial
Muerto, placer emocional.

RR

Deliran, aparecen, hacen desaparecer.

(Leve y fugaz intento de poesía que surgió una noche, solitariando las altas horas, frustrandomé y observando el mundo...)

Deja que sigan su charlatanería
Deja que sigan evocando muertos
Deja que proclamen con sus discursos
Deja que sigan soñando

No dejes que invadan tu casa
No dejes que se identifiquen contigo
No dejes que toquen tus manos
No creas que no te andan buscando

De pronto te vestirán
De pronto te guiarán
De pronto te ordenarán
De pronto te cuestionarán
De pronto te fusilarán

Pronto irán por ellos
Por nosotros
Por nuestros hijos

Bajo el metafórico frío, se ocultan
Bajo las ordenes del silencio, se ocultan
Bajo las eternas críticas, posiblemente unos tenían razón
Más ese pensamiento se perdió

Ellos están entre nosotros
Pero los de la hoz,martillo y manto rojo, nunca ganarán.


RR